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Concurso de monta a la amazona en Córdoba
Vamos a la costa de Huelva para conocer a Rafael Mendoza, responsable de la Yeguada Carlota Mendoza, donde el entrenamiento en la playa forma parte de la rutina diaria. Entre mar y arena, descubrimos una forma diferente y exigente de preparar a los caballos de enganche, en una historia marcada por los sueños cumplidos y la confianza absoluta en el "caballo bueno".
Las playas de Isla Cristina se transforman cada tarde en un escenario de trabajo y tradición para Rafae. Entre la arena y el salitre, este criador onubense da vida a un proyecto que nace del amor por su hija Carlota, que da nombre a la ganadería, y del respeto a la memoria de su padre.
Con el cochero Kiko Díaz, los caballos se preparan para una jornada de ensayo diferente. Rafael busca en este entorno algo más que el simple entrenamiento físico. La libertad de montar frente al mar le permite desconectar de los problemas cotidianos y recargar energías.
La especialidad de la casa es el enganche, una disciplina que exige una compenetración absoluta entre el cochero y sus animales. El criador prepara hoy una cuarta, un equipo de cuatro caballos donde la raza pasa a un segundo plano frente a la armonía del paso y el trote. En este grupo conviven ejemplares como Diplomática y Fabuloso, con otros de distintos hierros, formando un conjunto que debe moverse como uno solo. Según explica Rafael, no todos los caballos sirven para ir delante como guías ni todos tienen el temple necesario para empujar desde el tronco, un equilibrio delicado que solo se logra con paciencia y mucha doma.
El ganadero comparte los secretos de cómo esta arena ayuda a los potros en su fase de formación.
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