Irán denuncia la implicación de Estados Unidos en la ola de protestas
ONU
En el Consejo de Seguridad de la ONU. Washington sigue defendiendo la posibilidad de atacar al régimen de los ayatolás por su brutal represión.
Según ONG opositoras, hay más de 3.400 muertos.
En la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York, Irán ha denunciado la implicación de Estados Unidos en la violencia de las protestas que sacuden el país y advierte de que responderá ante cualquier intervención militar extranjera en su territorio.
Washington sigue defendiendo la posibilidad de atacar al régimen de los ayatolás por su brutal represión.
Las protestas contra el régimen iraní parecen amainar en las calles de las principales ciudades del país, a medida que pasan los días, aunque el gobierno de Teherán mantiene el despliegue de seguridad y la interrupción del acceso al Internet global.
Irán busca desactivar una posible intervención de Estados Unidos con una mezcla de amenazas y diplomacia, tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.
El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, mantiene una ajetreada agenda con llamadas con sus homólogos de otros países, a los que reitera que una acción estadounidense en suelo iraní podría llevar a Oriente Medio al caos, a la vez que asegura que su país se defenderá.
Una realidad que en Irán conocen bien tras la guerra de junio, en la que Israel bombardeó durante 12 días seguidos instalaciones militares, nucleares y civiles iraníes, en la que murieron unos 30 altos cargos del país persa. Estados Unidos participó en esa guerra entre Israel e Irán con bombardeos a las tres principales instalaciones nucleares iraníes.
Días después del comienzo de las protestas en Irán, el pasado 28 de diciembre, Trump advirtió a Teherán de que no matara a los manifestantes o que de lo contrario recibiría un duro golpe, cuando se habían contabilizado siete muertos, cifra que ha aumentado hasta los más de 3.400 muertos, según ONG opositoras, sin que se haya producido una acción estadounidense.
Más tarde, el presidente estadounidense puso una nueva línea roja y advirtió contra la ejecución de manifestantes a la vez que aseguró que “va ayuda en camino”, algo que no explicó qué significa y que ha creado incertidumbre en el país persa.
La República Islámica acusa a mercenarios de Estados Unidos e Israel de provocar actos violentos en unas protestas que, según su versión, fueron pacíficas hasta el 8 de enero, aunque entonces ya se habían contabilizado muertos.
El acceso al Internet global continúa cortado por octavo día y solo es posible realizar llamadas internacionales de salida desde el martes en un país que va recuperando la normalidad y suma cuatro días sin protestas.